Nuevo “pack ahorro” de Coca-Cola

Oficina-cocacola copia

Anuncios

El Hobbit (parte I): Rajoy presenta un E.R.E. en La Comarca

Hobbiton

Ésta es la historia de un hobbit, llamado Bilbo. Un hobbit que vivía en La Comarca, en un cómodo agujero en el interior de una colina. De familia acomodada, los Bolsón, un apellido muy próspero en la zona, con negocios de marroquinería desde tiempos anteriores a Saber y ganar.

Pero la bonanza se agota… La prima de riesgo de La Comarca pasaba los cuatrocientos puntos básicos y una sombra acechaba a tan entrañable lugar para llevar el caos y la desesperación a todos los lugares: José Manuel Parada tenía la intención de montar un piano-bar y el alquiler de los locales estaba bajando cada minuto. El tiempo apremiaba. La burbuja de Mordor había estallado y la crisis del crédito se movía como una cosa que da miedo y se mueve para darte un susto.

En poco tiempo se estaba agotando el empleo privado y el malvado mago blanco, Rajoy, se aliaba con Mordor para llevar a cabo un despido masivo sin precedentes en el sector público. Elfos, ents, hombres, enanos, Torrebruno y por supuestos los hobbits se verían abocados al paro. Fue entonces cuando un amigo inesperado apareció en escena. Gandalf, que antes de la crisis había hecho millones en oro llevando a la gente de un sitio a otro, había convocado una reunión en casa de Bilbo:
-Gandalf, ¿estás bien?
-No, no estoy bien. Estoy a mil jodidas millas de estar bien.

A parte de mostrar toda la gama de Tuppersex que llevaba bajo la capa, existían otros puntos en el orden del día. A la reunión acudieron trece enanos y un comercial de Tecnocasa, que fue evacuado con premura ante su insistencia en querer vender la propiedad de Bilbo con erótico resultado. Reunidos los trece enanos, Gandalf y Bilbo, llegaron al acuerdo de encaminarse hacía las Montañas Nubladas, lugar en el que vivía el terrible deudor determinista Smaug. Dragón, que defendía su postura de que su deuda es fruto de la causa-consecuencia que determina el futuro, debía facturas a Bilbo por un trabajo de marroquinería que hizo con su primo Larry (siete bolsos, dos docenas de cinturones, cuatro pares de botas y un nacimiento de navidad), mientras que a los enanos les debía varias mensualidades del castillo y el ADSL. El grupo no tardaría en marchar, pero antes de ponerse en camino tendrían que sortear una huelga de controladores aéreos de las águilas.

Rumbo a las Montañas Nubladas, atravesando la ruta de Rohan: el único camino no privatizado.

Continuará…

votar